Tengo mi dolor
limpio de tanto lavarlo
con los puños de mis propias manos.
Lo hice día tras día.
Una y otra vez iba yo con el oscuro paño de mi pena
a las fuentes del llanto.
Lo aclaraba a conciencia y
lo tendía luego al sol
dejándolo escurrir
-sobre mis mejillas-.
Y fue así como, lentamente, se tornó
menos negro cada vez
aquél tinte
que impregnaba la tela que envolvía mi dolor
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martes, 16 de diciembre de 2025
Temor escénico
No he conocido, ni creo que exista, otro temor escénico
real más grande
que el miedo constante y prolongado ante una defunción anunciada.
Lo peor está siempre por llegar.
Mas, cuando puntual acude la muerte
exigiendo -a deshora- una representación del tercer acto,
en esa última escena,
donde no hay vuelta atrás para el que muere
ni huida posible para quien se ha salvado,
el miedo escénico se le quita a una de pronto,
-de puro espanto-.
Y, sin saber cómo,
recuerdas entero el inaprendido texto de la despedida, del adiós, que habrías de pronunciar
y cuyas exactas palabras nunca antes ensayó tu voz.
Luego cae el telón.
Y todos aplauden y vierten consternados sus respectivos
llantos de emoción.
A partir de ese momento el -hasta entonces hospitalario- mundo
se te vuelve inhabitable.
Y ya solo resta vivir con el quebranto de estas tristes tablas el resto de tu vida
pero también,
vivir el resto de tu vida
-que es lo que yo actualmente hago-.
real más grande
que el miedo constante y prolongado ante una defunción anunciada.
Lo peor está siempre por llegar.
Mas, cuando puntual acude la muerte
exigiendo -a deshora- una representación del tercer acto,
en esa última escena,
donde no hay vuelta atrás para el que muere
ni huida posible para quien se ha salvado,
el miedo escénico se le quita a una de pronto,
-de puro espanto-.
Y, sin saber cómo,
recuerdas entero el inaprendido texto de la despedida, del adiós, que habrías de pronunciar
y cuyas exactas palabras nunca antes ensayó tu voz.
Luego cae el telón.
Y todos aplauden y vierten consternados sus respectivos
llantos de emoción.
A partir de ese momento el -hasta entonces hospitalario- mundo
se te vuelve inhabitable.
Y ya solo resta vivir con el quebranto de estas tristes tablas el resto de tu vida
pero también,
vivir el resto de tu vida
-que es lo que yo actualmente hago-.
miércoles, 12 de junio de 2019
No vaya a ser que
Aquél día
vestido de miércoles ramplón
ella acude de buena mañana al centro de salud
por un molesto cuadro de alergia primaveral.
Cuando le llega el turno,
-a pesar de estar muy acostumbrada ya a ver a su médico de cabecera sin la preceptiva bata, dejando al descubierto tupidos tatuajes bajo apretadísimas camisetas-,
no sale de su asombro
cuando lo tiene ante sí vistiendo una ajustada camisa
de impoluto encaje blanco hasta las muñecas.
Y esa estampa fugaz la transporta con una punzada
-embotada como estaba por el inmisericorde cuadro primaveral-
veinte años atrás.
Sí, justo veinte años hacía de este día,
de aquella fecha
en la que
quien vestía de blanco y encaje era ella
por el día de su boda.
No vaya a ser que
cayera en el olvido.
vestido de miércoles ramplón
ella acude de buena mañana al centro de salud
por un molesto cuadro de alergia primaveral.
Cuando le llega el turno,
-a pesar de estar muy acostumbrada ya a ver a su médico de cabecera sin la preceptiva bata, dejando al descubierto tupidos tatuajes bajo apretadísimas camisetas-,
no sale de su asombro
cuando lo tiene ante sí vistiendo una ajustada camisa
de impoluto encaje blanco hasta las muñecas.
Y esa estampa fugaz la transporta con una punzada
-embotada como estaba por el inmisericorde cuadro primaveral-
veinte años atrás.
Sí, justo veinte años hacía de este día,
de aquella fecha
en la que
quien vestía de blanco y encaje era ella
por el día de su boda.
No vaya a ser que
cayera en el olvido.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
La caja de gafas
Y allí estaban
-sepultadas en una caja-
todas y cada una de las generaciones de gafas
que me habían servido
a lo largo del tiempo...
Redondas, ovaladas, gigantescas,
metálicas, de pasta,
bifocales,
de lejos, de cerca...
Alguna ya sin patillas,
otras descoloridas, o sin un cristal...
Todas ellas eran muy distintas,
tanto, como cada una de las cosas
que les había tocado ver con meridiana claridad...
-sepultadas en una caja-
todas y cada una de las generaciones de gafas
que me habían servido
a lo largo del tiempo...
Redondas, ovaladas, gigantescas,
metálicas, de pasta,
bifocales,
de lejos, de cerca...
Alguna ya sin patillas,
otras descoloridas, o sin un cristal...
Todas ellas eran muy distintas,
tanto, como cada una de las cosas
que les había tocado ver con meridiana claridad...
domingo, 14 de julio de 2013
Soplos de aire fresco
Crecer, crecer...
..me encanta poder crecer.
Adoro seguir creciendo con el
paso de los años...
Antes nunca tuve en mi horizonte -con tanta claridad-
que mi talla emocional siguiera en aumento.
Ahora, si tengo que mermar algo
de mi antiguo yo para ganar
en inocencia y ver con ojos nuevos,
no dudo en hacerlo.
Y todo
para recuperar soplos de aire fresco
-que me vuelvan fresca-.
Antes, si algo se movía fuera,
no me agitaba por dentro -como debiera-.
Porque lo tenía todo pensado
y calculado...
Hasta que un buen mal día
todo se fue al carajo...
¡Qué habrá sido de aquella pobre resignada
que iba por ahí con sus cartillas de razonamiento
bien aprendidas!
..me encanta poder crecer.
Adoro seguir creciendo con el
paso de los años...
Antes nunca tuve en mi horizonte -con tanta claridad-
que mi talla emocional siguiera en aumento.
Ahora, si tengo que mermar algo
de mi antiguo yo para ganar
en inocencia y ver con ojos nuevos,
no dudo en hacerlo.
Y todo
para recuperar soplos de aire fresco
-que me vuelvan fresca-.
Antes, si algo se movía fuera,
no me agitaba por dentro -como debiera-.
Porque lo tenía todo pensado
y calculado...
Hasta que un buen mal día
todo se fue al carajo...
¡Qué habrá sido de aquella pobre resignada
que iba por ahí con sus cartillas de razonamiento
bien aprendidas!
miércoles, 30 de enero de 2013
La muerte y otras fieras al acecho
La muerte
-y otras fieras al acecho de la peor calaña-
fueron marcando, poco a poco, con sus mapas de irreparables
ausencias e insoportables presencias
el territorio,
hasta echarme de la vida -al parecer prestada-
que yo llevaba.
Ahora piso un suelo alquilado -pero propio-
soportando otras cuitas
distintas, que, aun siendo más llevaderas,
abruman por igual a esta mujer y a este hombre
de la casa, que lucha
en este hoy.
-y otras fieras al acecho de la peor calaña-
fueron marcando, poco a poco, con sus mapas de irreparables
ausencias e insoportables presencias
el territorio,
hasta echarme de la vida -al parecer prestada-
que yo llevaba.
Ahora piso un suelo alquilado -pero propio-
soportando otras cuitas
distintas, que, aun siendo más llevaderas,
abruman por igual a esta mujer y a este hombre
de la casa, que lucha
en este hoy.
jueves, 27 de diciembre de 2012
El suave tacto...
El suave tacto de la cultura
es el único tejido fino
que envuelve
más allá de prácticos cometidos...
Traspasa la barrera de la piel
y abraza al espíritu
hasta que se siente abrigado,
protegido,
aislado...
es el único tejido fino
que envuelve
más allá de prácticos cometidos...
Traspasa la barrera de la piel
y abraza al espíritu
hasta que se siente abrigado,
protegido,
aislado...
domingo, 3 de junio de 2012
No como de costumbre...
Sin pizca de prisa deambulo
por las salas de la Sinagoga del Tránsito,
leyendo extractos de historia
en los paneles de las salas
y tomando notas.
Pasa no sé cuánto rato.
(...)
Luego un simple banco del patio
-junto a la gruta-
me brinda unas magníficas vistas
a esos muros de antaño,
-que siguen mirando con los ojos muy abiertos,
pero "celosamente" guardados-
por tupidos listones de madera calada.
A la tuya usanza me descubres una lagartija
haciendo su vida a cámara rápida
Me encanta no comer de costumbres...
por las salas de la Sinagoga del Tránsito,
leyendo extractos de historia
en los paneles de las salas
y tomando notas.
Pasa no sé cuánto rato.
(...)
Luego un simple banco del patio
-junto a la gruta-
me brinda unas magníficas vistas
a esos muros de antaño,
-que siguen mirando con los ojos muy abiertos,
pero "celosamente" guardados-
por tupidos listones de madera calada.
A la tuya usanza me descubres una lagartija
haciendo su vida a cámara rápida
Me encanta no comer de costumbres...
martes, 22 de mayo de 2012
Traduciendo de la realidad
Si se me requiere,
-como tarea laboral-
traduciré a mi idioma natal,
esto es,
al español desde el alemán.
Mas, mi empeño diario por traducir
la realidad
no cumple ningún encargo;
tan solo dos mandatarios me urgen
a la tarea:
sentir y observar.
Luego, con ayuda de simples parámetros,
traslado aconteceres
a mi lengua vital
haciéndoles sitio
en mi poesía peculiar.
-una constante existencial-
-como tarea laboral-
traduciré a mi idioma natal,
esto es,
al español desde el alemán.
Mas, mi empeño diario por traducir
la realidad
no cumple ningún encargo;
tan solo dos mandatarios me urgen
a la tarea:
sentir y observar.
Luego, con ayuda de simples parámetros,
traslado aconteceres
a mi lengua vital
haciéndoles sitio
en mi poesía peculiar.
-una constante existencial-
sábado, 28 de abril de 2012
Corto circuito para día plomizo
Se me ha echado encima el tiempo
de este día plomizo,
tratando de abrirme paso entre sus espesas horas
como si atravesara explanadas llenas de cuerdas
con sábanas secas que crujen.
¡Es ya la una y veinte!.. Voy a salir.
Aun no. Me entretengo un poco más para sacar del bolso
el libro de poemas de Lorca, el de poesía hebrea
y otras cosas que me pesan hoy.
En la calle al fin. Guío mis pasos hacia
un establecimiento comercial, pero me arrepiento
y decido perderme lentamente
por la trastienda de callejuelas del Palacio de Cañete.
Tengo poca energía hoy.
Así que caminaré consumiendo aire en menos
tandas cada vez,
-esto es, en profundos suspiros-
y economizando al máximo
el número de pasos.
Recorro la calle del Rollo.
En su recodo,
una ventana de forja pintada de verde
me enseña
-a barrote descubierto-
una cerradura en medio de su pecho;
se trata de un corazón chapado a la antigua
cuya llave perdida
custodiaba un antiguo amor.
Sin saber cómo,
salgo a la costanilla de San Andrés,
y me invito a cruzar hasta el Jardín del Príncipe de Anglona.
No encuentro sitio en sus fríos bancos de piedra
para sentarme a escribir;
Sigo avanzando hacia el restaurante "El Cosaco"
a ver si veo a los gorriones rampantes,
-pero no están hoy-.
Hago parada obligada ante el curioso pasadizo elevado
-tapiado-
de la Iglesia de San Andrés
que utilizaban los Reyes Católicos para ir a misa.
Por la calle del Nuncio,
llego hasta la Iglesia de San Pedro el Viejo,
donde me detengo,
antes de volver por la travesía del Almendro
hasta Puerta Cerrada...
27/04/2012
de este día plomizo,
tratando de abrirme paso entre sus espesas horas
como si atravesara explanadas llenas de cuerdas
con sábanas secas que crujen.
¡Es ya la una y veinte!.. Voy a salir.
Aun no. Me entretengo un poco más para sacar del bolso
el libro de poemas de Lorca, el de poesía hebrea
y otras cosas que me pesan hoy.
En la calle al fin. Guío mis pasos hacia
un establecimiento comercial, pero me arrepiento
y decido perderme lentamente
por la trastienda de callejuelas del Palacio de Cañete.
Tengo poca energía hoy.
Así que caminaré consumiendo aire en menos
tandas cada vez,
-esto es, en profundos suspiros-
y economizando al máximo
el número de pasos.
Recorro la calle del Rollo.
En su recodo,
una ventana de forja pintada de verde
me enseña
-a barrote descubierto-
una cerradura en medio de su pecho;
se trata de un corazón chapado a la antigua
cuya llave perdida
custodiaba un antiguo amor.
Sin saber cómo,
salgo a la costanilla de San Andrés,
y me invito a cruzar hasta el Jardín del Príncipe de Anglona.
No encuentro sitio en sus fríos bancos de piedra
para sentarme a escribir;
Sigo avanzando hacia el restaurante "El Cosaco"
a ver si veo a los gorriones rampantes,
-pero no están hoy-.
Hago parada obligada ante el curioso pasadizo elevado
-tapiado-
de la Iglesia de San Andrés
que utilizaban los Reyes Católicos para ir a misa.
Por la calle del Nuncio,
llego hasta la Iglesia de San Pedro el Viejo,
donde me detengo,
antes de volver por la travesía del Almendro
hasta Puerta Cerrada...
27/04/2012
miércoles, 25 de abril de 2012
Tiempo pasado: ese incorpóreo encargado
No me acuerdo
de algunas cosas relativas a mi existencia pasada
que aún debería recordar con nitidez,
-no ha transcurrido tanto tiempo-
(o tal vez sí
haya corrido ese incorpóreo encargado de llevarse y traer
acontecimientos).
El caso es que, entre esas cosas y yo,
hay como un extraño
velo echado
que no me deja ver del todo claro
a ese lado del tiempo
gastado
de algunas cosas relativas a mi existencia pasada
que aún debería recordar con nitidez,
-no ha transcurrido tanto tiempo-
(o tal vez sí
haya corrido ese incorpóreo encargado de llevarse y traer
acontecimientos).
El caso es que, entre esas cosas y yo,
hay como un extraño
velo echado
que no me deja ver del todo claro
a ese lado del tiempo
gastado
viernes, 6 de abril de 2012
Ahora que por fin llueve...
Ahora que por fin llueve,
en medio del ambiente húmedo y triste,
hablaré del llanto.
Yo he llorado mucho, lo indecible.
Pero no sabría decir
cuántas de esas lágrimas he derramado por mí
y si realmente lo hice alguna vez.
Lloré la pena y el dolor ajenos:
por la persona que se ha ido,
por lo que ya no podrá hacer,
por los hijos que no han sido...
-Yo estaba viva y no me creía con derecho a llorar por mí-.
Lloré incluso hasta por la pena y el dolor de todos los seres queridos
de aquellos muertos.
Está bien. Pero verter lágrimas tan desprendidamente
por los demás lleva consigo
irse recubriendo de una ligera pero endurecedora
pátina insensibilizante
que no te permite llorar en calidad de superviviente.
Después, con el tiempo,
aprendí a recorrer
-acre por acre-
la linde del sufrimiento propio,
y comencé a regarla -con lágrimas- más a menudo cada vez.
De nuevo era como si yo llorara por otra persona,
-una buena amiga, tal vez,
a la que había pasado tiempo sin ver-.
Aun así lloré, -¡ay, cómo de desconsoladamente lloré!-
por aquella pobrecilla
a la que habían sobrevenido toda suerte de males.
Y al mismo tiempo me emocioné
por haber podido ser
testigo de excepción de la superación y del crecimiento
de esta valerosísima mujer.
en medio del ambiente húmedo y triste,
hablaré del llanto.
Yo he llorado mucho, lo indecible.
Pero no sabría decir
cuántas de esas lágrimas he derramado por mí
y si realmente lo hice alguna vez.
Lloré la pena y el dolor ajenos:
por la persona que se ha ido,
por lo que ya no podrá hacer,
por los hijos que no han sido...
-Yo estaba viva y no me creía con derecho a llorar por mí-.
Lloré incluso hasta por la pena y el dolor de todos los seres queridos
de aquellos muertos.
Está bien. Pero verter lágrimas tan desprendidamente
por los demás lleva consigo
irse recubriendo de una ligera pero endurecedora
pátina insensibilizante
que no te permite llorar en calidad de superviviente.
Después, con el tiempo,
aprendí a recorrer
-acre por acre-
la linde del sufrimiento propio,
y comencé a regarla -con lágrimas- más a menudo cada vez.
De nuevo era como si yo llorara por otra persona,
-una buena amiga, tal vez,
a la que había pasado tiempo sin ver-.
Aun así lloré, -¡ay, cómo de desconsoladamente lloré!-
por aquella pobrecilla
a la que habían sobrevenido toda suerte de males.
Y al mismo tiempo me emocioné
por haber podido ser
testigo de excepción de la superación y del crecimiento
de esta valerosísima mujer.
jueves, 8 de marzo de 2012
Feliz día de la Mujer
Ayer tarde
estuve a punto de merendar cualquier cosa y quedarme en casa
con Bach
bregando con las cajas de cartón que trato de reconvertir en estanterías.
De pronto mis dedos ennegrecidos me avisan,
me miran diciendo basta.
Tenía previsto desde hace unos días
asistir en Casa Árabe a la presentación del libro "La mujer y el Lenguaje de su cuerpo. Voces literarias del Magreb", de Leonor Merino.
Así que una vez más, tras poner un poco de pereza en el cerdito que tengo a tal efecto,...
-y que rompo cuando he ahorrado suficiente para pasarme una tarde entera a la bartola-
...salí, como siempre, con la idea de que mi espíritu se tomara algo
a su propia salud.
Pues bien, al final de la tarde
mi alma quedó serenamente embriagada
de diferentes perpectivas y conocimientos.
Regresé a casa
y -como de costumbre-
tuve que aflojarme el cinturón enseguida
porque mi sensibilidad había ensanchado
-es lo que tiene seguir este tipo de dietas-, pensé.
Y me encantaba esa sensación de sentirme plenamente nutrida,
sana y satisfecha
por dentro.
----
Feliz día de la Mujer
estuve a punto de merendar cualquier cosa y quedarme en casa
con Bach
bregando con las cajas de cartón que trato de reconvertir en estanterías.
De pronto mis dedos ennegrecidos me avisan,
me miran diciendo basta.
Tenía previsto desde hace unos días
asistir en Casa Árabe a la presentación del libro "La mujer y el Lenguaje de su cuerpo. Voces literarias del Magreb", de Leonor Merino.
Así que una vez más, tras poner un poco de pereza en el cerdito que tengo a tal efecto,...
-y que rompo cuando he ahorrado suficiente para pasarme una tarde entera a la bartola-
...salí, como siempre, con la idea de que mi espíritu se tomara algo
a su propia salud.
Pues bien, al final de la tarde
mi alma quedó serenamente embriagada
de diferentes perpectivas y conocimientos.
Regresé a casa
y -como de costumbre-
tuve que aflojarme el cinturón enseguida
porque mi sensibilidad había ensanchado
-es lo que tiene seguir este tipo de dietas-, pensé.
Y me encantaba esa sensación de sentirme plenamente nutrida,
sana y satisfecha
por dentro.
----
Feliz día de la Mujer
viernes, 2 de marzo de 2012
Yo no soy más que un país pequeño productor ... (Tribulacciones y microdichas Segunda Parte)
En este mercado único continuo de terribles dosis de realidad,
la felicidad parece no pertenecerle a nadie:
se pierde o se da a la fuga con mayor facilidad
de lo que costó ganarla o atraparla.
En cuanto a mí,
yo no soy más que un modesto país pequeño productor.
Genero la felicidad que voy a consumir en el momento.
Más que comprarla me dedico a producirla:
-el resultado es un producto barato, de mayor calidad pero enormemente perecedero-.
Mi economía doméstica trata de nodejarse llevar
por aquella felicidad llegada de manos de la inmediatez,
porque seguro que luego
tocará devolverla a plazos.
Del mismo modo intento
no cultivar yo misma ni cosechar de otros
más tristeza
de la que mi finito territorio está en condiciones de asimilar:
El autoconsumo de este producto es peligroso.
la felicidad parece no pertenecerle a nadie:
se pierde o se da a la fuga con mayor facilidad
de lo que costó ganarla o atraparla.
En cuanto a mí,
yo no soy más que un modesto país pequeño productor.
Genero la felicidad que voy a consumir en el momento.
Más que comprarla me dedico a producirla:
-el resultado es un producto barato, de mayor calidad pero enormemente perecedero-.
Mi economía doméstica trata de nodejarse llevar
por aquella felicidad llegada de manos de la inmediatez,
porque seguro que luego
tocará devolverla a plazos.
Del mismo modo intento
no cultivar yo misma ni cosechar de otros
más tristeza
de la que mi finito territorio está en condiciones de asimilar:
El autoconsumo de este producto es peligroso.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Rezumo felicidad
Mientras esperamos el tren
sentados sobre un banco en medio de la apacible y fría mañana,
rezumo felicidad.
Con los ojos entornados y mi cabeza apoyada en tu hombro,
solo tengo como tarea disfrutar del momento a tu lado
con cada inspirar
lento y profundo.
Y noto que en el tranquilo ritmo
a veces se cuela una incómoda expiración
que lleva
sapos y alguna culebra
de épocas pasadas.
Pero ya no me produce el menor espanto.
Simplemente dejo que salga y la veo alejarse
seguida de su cortejo de bichos -saltando y arrastrándose-
buscando ponerse a cobijo
en otro pecho
-que le haga caso-.
sentados sobre un banco en medio de la apacible y fría mañana,
rezumo felicidad.
Con los ojos entornados y mi cabeza apoyada en tu hombro,
solo tengo como tarea disfrutar del momento a tu lado
con cada inspirar
lento y profundo.
Y noto que en el tranquilo ritmo
a veces se cuela una incómoda expiración
que lleva
sapos y alguna culebra
de épocas pasadas.
Pero ya no me produce el menor espanto.
Simplemente dejo que salga y la veo alejarse
seguida de su cortejo de bichos -saltando y arrastrándose-
buscando ponerse a cobijo
en otro pecho
-que le haga caso-.
sábado, 14 de enero de 2012
Ignorante hasta la médula
No sabría decir si
te deseo más de lo
que quiero
o si te quiero más de lo que puedo
desear…
Y lo peor de lo mejor:
sigo ignorando aún si
me gusta más
que seas tal y como eres
o así como no eres
Y lo peor de lo mejor:
sigo ignorando aún si
me gusta más
que seas tal y como eres
o así como no eres
viernes, 30 de diciembre de 2011
Automedicación
Confieso haberme automedicado contra el dolor,
y aún más,
seguir haciéndolo a diario.
-sé que las autoridades sanitarias advierten a la población
en este sentido a través de continuas campañas-.
Porque escribir poesía ha resultado ser,
y aún es,
para mí
el más potente de los analgésicos que existen
contra el dolor
del alma.
Porque lo atrapa y lo comprime
haciendo que el dolor remita
-pero remitir de enviar-
porque luego me llegan cientos de pequeños paquetes
por correo versificado
que no me queda más remedio que aceptar.
y aún más,
seguir haciéndolo a diario.
-sé que las autoridades sanitarias advierten a la población
en este sentido a través de continuas campañas-.
Porque escribir poesía ha resultado ser,
y aún es,
para mí
el más potente de los analgésicos que existen
contra el dolor
del alma.
Porque lo atrapa y lo comprime
haciendo que el dolor remita
-pero remitir de enviar-
porque luego me llegan cientos de pequeños paquetes
por correo versificado
que no me queda más remedio que aceptar.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Llenar sin ocupar
martes, 27 de diciembre de 2011
Espacios entre verdades
Me susurras:
-te quiero-
(espacio)
Se hace de pronto la luz y lo
veo tan claro...
(espacio)
-Sí, sí-,
me apresuro entonces a responder:
-yo también me quiero,
y muchísimo-
(espacio)
Me encanta poder quererme
a mí: ser queriente,
antes que a ti: querido mío.
Tampoco esperé a que me quisieras tú
para saber a estas alturas si me quería yo.
Me apasiona
saber que soy muy mía antes que tuya
e invitarme a recordarlo
de vez en cuando.
-te quiero-
(espacio)
Se hace de pronto la luz y lo
veo tan claro...
(espacio)
-Sí, sí-,
me apresuro entonces a responder:
-yo también me quiero,
y muchísimo-
(espacio)
Me encanta poder quererme
a mí: ser queriente,
antes que a ti: querido mío.
Tampoco esperé a que me quisieras tú
para saber a estas alturas si me quería yo.
Me apasiona
saber que soy muy mía antes que tuya
e invitarme a recordarlo
de vez en cuando.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Di-versificada
Antes
y durante un tiempo
cuando escribía,
solía hacerlo en prosa
-mi vida era entonces bastante prosaica-
y solo
contaba cuentos cortos
o relatos breves,
porque así era también lo que tenía yo que narrar sobre mí,
siempre breve.
Y de aquella época sólo fui capaz
de hacer un cuento
tributo
a mis niños perdidos,
y ahí me quedé atascada.
-Omitiré, ahora, hablar de otro y largo paréntesis
de duelo que siguió a esa etapa-
Luego, ...sencillamente, ahora
ya instalada en mi amable presente,
y, viviendo, como vivo,
una vida descentralizada y automotriz,
que ejerzo como actividad di-versificada...
solo la poesía que escribo a diario
me proporciona un amplia e integradora dimensión
de esa mi constelación yo.
y durante un tiempo
cuando escribía,
solía hacerlo en prosa
-mi vida era entonces bastante prosaica-
y solo
contaba cuentos cortos
o relatos breves,
porque así era también lo que tenía yo que narrar sobre mí,
siempre breve.
Y de aquella época sólo fui capaz
de hacer un cuento
tributo
a mis niños perdidos,
y ahí me quedé atascada.
-Omitiré, ahora, hablar de otro y largo paréntesis
de duelo que siguió a esa etapa-
Luego, ...sencillamente, ahora
ya instalada en mi amable presente,
y, viviendo, como vivo,
una vida descentralizada y automotriz,
que ejerzo como actividad di-versificada...
solo la poesía que escribo a diario
me proporciona un amplia e integradora dimensión
de esa mi constelación yo.
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