De un tiempo a esta parte
acostumbro a tender la ropa
provista de mi deslumbrante gorro de explorador
cuando la etiqueta de un sol
abrasador
así lo exige.
El aspecto del sombrero
es una mezcla, -como la del café de mezcla-.
pero a lo exótico:
50% vietnamita, 50% safari*.
En cierto modo se ha vuelto imprescindible.
No sé, en cuanto me lo pongo
es como si me hallase a partes iguales
faenando en un vasto campo de arroz
o en mitad de un trepidante safari.
Fue adquirido en un rastrillo benéfico,
así que desconozco su origen y utilidad
precisos.
A mi hermana, que me acompañaba ese día,
le espantaba
el hecho de que yo hubiera decidido
ponerme el sombrero por la calle todo el tiempo como si nada,
pero acabó haciéndose a la idea
porque lo llevé puesto hasta llegar a casa:
casi siempre sobre la cabeza
y, también insertado en el codo
a modo de escudo,
para evitar
golpear a mi hermana en la frente
cada vez que se acercaba
para decirme algo...
------------------------
* Safari: en suajili la palabra 'safari', que procede del árabe 'safar', significa 'viaje'.
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viernes, 30 de agosto de 2019
Acostumbro
Labels:
Acostumbro,
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rastrillo benéfico,
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tender la ropa
sábado, 20 de agosto de 2016
Sentimiento martenal
A años
luz de aquél tiempo donde
su mente estaba en procrear.
Hoy por
hoy no tenía nada que enmendar
de su infancia:
nada que corregir ni recrear.
Creo que por eso -y por otras cosas-
su sentimiento maternal
permaneció allí,
igualmente sepultado en la raíz de aquél rojo planeta martenal.
Y sin "a flor
de piel"
que valga...
luz de aquél tiempo donde
su mente estaba en procrear.
Hoy por
hoy no tenía nada que enmendar
de su infancia:
nada que corregir ni recrear.
Creo que por eso -y por otras cosas-
su sentimiento maternal
permaneció allí,
igualmente sepultado en la raíz de aquél rojo planeta martenal.
Y sin "a flor
de piel"
que valga...
viernes, 15 de julio de 2016
Guijarros invisibles
Y volvió atrás,
para poder seguir adelante.
Lo insoportable del dolor
hacían -del presente-
un lugar intransitable,
desolador.
El futuro no tenía solución de continuidad a partir
de aquella terrible realidad...
Así que volvió la vista
hacia los años
de la infancia, la adolescencia,
su primera juventud luchadora.
Sintiéndose fruto irrepetible del amor entre sus padres,
ella, sacó fuerzas.
Y halló los guijarros invisibles
que la llevarían de vuelta
a casa,
a una casa que encontrándose igualmente vacía,
estaba llena,
de sentimientos olvidados, sensaciones frescas de antaño...
Y recuperó esa sonrisa,
el hecho y el sentido de estar en el mundo,
que hasta hacía bien poco carecía de sentido,
de un solo sentido.
Ahora circulaba por carriles de doble dirección,
de idas y venidas...
Recorrerlos,
reorientó
el rumbo lejos
de la inercia -que tristemente- impone
el duelo.
para poder seguir adelante.
Lo insoportable del dolor
hacían -del presente-
un lugar intransitable,
desolador.
El futuro no tenía solución de continuidad a partir
de aquella terrible realidad...
Así que volvió la vista
hacia los años
de la infancia, la adolescencia,
su primera juventud luchadora.
Sintiéndose fruto irrepetible del amor entre sus padres,
ella, sacó fuerzas.
Y halló los guijarros invisibles
que la llevarían de vuelta
a casa,
a una casa que encontrándose igualmente vacía,
estaba llena,
de sentimientos olvidados, sensaciones frescas de antaño...
Y recuperó esa sonrisa,
el hecho y el sentido de estar en el mundo,
que hasta hacía bien poco carecía de sentido,
de un solo sentido.
Ahora circulaba por carriles de doble dirección,
de idas y venidas...
Recorrerlos,
reorientó
el rumbo lejos
de la inercia -que tristemente- impone
el duelo.
sábado, 15 de febrero de 2014
Habitarnos
Aparte de vivir ahí afuera, en el mundo,
deberíamos habitar en nosotros mismos de vez en cuando:
Visitarnos ya no sería un acto de
valentía.
Habitarnos allí donde más duele es
siempre una crueldad de lugar
porque ya no queda nadie.
Solo hay un pequeño salón
con dos largos espejos enfrentados
que proyectan
-hacia detrás, hacia delante-
la misma visión intacta
de presente, futuro y pasado.
habitarnos - CC by-nc-nd -Mari Carmen Garcia Lopez
deberíamos habitar en nosotros mismos de vez en cuando:
Visitarnos ya no sería un acto de
valentía.
Habitarnos allí donde más duele es
siempre una crueldad de lugar
porque ya no queda nadie.
Solo hay un pequeño salón
con dos largos espejos enfrentados
que proyectan
-hacia detrás, hacia delante-
la misma visión intacta
de presente, futuro y pasado.
habitarnos - CC by-nc-nd -Mari Carmen Garcia Lopez
miércoles, 30 de enero de 2013
La muerte y otras fieras al acecho
La muerte
-y otras fieras al acecho de la peor calaña-
fueron marcando, poco a poco, con sus mapas de irreparables
ausencias e insoportables presencias
el territorio,
hasta echarme de la vida -al parecer prestada-
que yo llevaba.
Ahora piso un suelo alquilado -pero propio-
soportando otras cuitas
distintas, que, aun siendo más llevaderas,
abruman por igual a esta mujer y a este hombre
de la casa, que lucha
en este hoy.
-y otras fieras al acecho de la peor calaña-
fueron marcando, poco a poco, con sus mapas de irreparables
ausencias e insoportables presencias
el territorio,
hasta echarme de la vida -al parecer prestada-
que yo llevaba.
Ahora piso un suelo alquilado -pero propio-
soportando otras cuitas
distintas, que, aun siendo más llevaderas,
abruman por igual a esta mujer y a este hombre
de la casa, que lucha
en este hoy.
domingo, 6 de enero de 2013
Azul trenzado
Desde aquí abajo el cielo es de un azultrenzado
por las ramas secas de un árbol.
Aquí dentro mi corazón se siente aireado,
como suspendido en los tejados de un pueblo remoto,
-a merced de un día soleado-,
con la justa ropa tendida...
...encalado
y envuelto en imperceptibles y delicados aromas a mirto*.
----------------------
*Véase más abajo el comentario ad hoc sobre este arbusto
domingo, 7 de octubre de 2012
Restituirse
quedaba TODO
por hacer...
Y la gran tarea
de "restituirse", -¡sí!-,
pero esta vez -como mínimo-,
en la felicidad
martes, 11 de septiembre de 2012
La herida que somos
La herida que somos -también-
es de carne y hueso.
Y su curación,
el proceso mismo de autorrecorrido
es de carne y hueso.
Y su curación,
el proceso mismo de autorrecorrido
lunes, 27 de agosto de 2012
Paseo expreso
A última hora de la tarde
doy un paseo expreso por esas callejuelas de culto
que aguardan tras la cortina de aristas
de la Plaza de la Villa.
Me gusta asistir en primera fila a la lenta carrera
de relevos de luces;
Las crepusculares
hablan siempre un poquito
con los vistosos faroles -recién prendidos-
antes de pasar el testigo
para -seguidamente- alejarse horizonte adentro...
doy un paseo expreso por esas callejuelas de culto
que aguardan tras la cortina de aristas
de la Plaza de la Villa.
Me gusta asistir en primera fila a la lenta carrera
de relevos de luces;
Las crepusculares
hablan siempre un poquito
con los vistosos faroles -recién prendidos-
antes de pasar el testigo
para -seguidamente- alejarse horizonte adentro...
sábado, 25 de agosto de 2012
¡La de vidas que hay dentro de una sola vida!
Cuando llego a tramos de carretera
de mi vida pasada,
mi mente ya no se resiste;
No hace "autostop".
Simplemente transita por ellos,
recorre gustosa el trecho que haga falta.
Y, mirando los carteles que marcan
el inicio y final de los pueblos de recuerdos,
constata:
¡La de vidas que hay dentro de una sola vida!
de mi vida pasada,
mi mente ya no se resiste;
No hace "autostop".
Simplemente transita por ellos,
recorre gustosa el trecho que haga falta.
Y, mirando los carteles que marcan
el inicio y final de los pueblos de recuerdos,
constata:
¡La de vidas que hay dentro de una sola vida!
martes, 31 de julio de 2012
Alejamiento de un punto
¿Por qué será que siempre nos estamos alejando
de un punto?
De un punto de firmeza.
De un punto de identidad.
De un punto de independencia.
De un punto de discreción.
De un punto de optimismo.
De un punto de valentía.
De un punto de constancia
de un punto?
De un punto de firmeza.
De un punto de identidad.
De un punto de independencia.
De un punto de discreción.
De un punto de optimismo.
De un punto de valentía.
De un punto de constancia
domingo, 13 de mayo de 2012
Miedo transitorio
Hasta el cuarenta de mayo
tengo por costumbre poner cada noche
un poco la manta eléctrica.
Que sea ella quien rompa por mí
el hielo de las sábanas.
Luego entro yo
-ya más tranquila-
como quien tras haber escuchado
los ladridos de su perro en la oscuridad,
siente alivio y se le pasa el miedo.
Qué bien ahuyenta ese simple trapo con cable
mi miedo transitorio
al no-calor en el lecho
tengo por costumbre poner cada noche
un poco la manta eléctrica.
Que sea ella quien rompa por mí
el hielo de las sábanas.
Luego entro yo
-ya más tranquila-
como quien tras haber escuchado
los ladridos de su perro en la oscuridad,
siente alivio y se le pasa el miedo.
Qué bien ahuyenta ese simple trapo con cable
mi miedo transitorio
al no-calor en el lecho
martes, 13 de marzo de 2012
Des-h-orientada por un buen sendero (Reloj biológico Segunda parte)
Desde hace una temporada
vivo confortablemente des-h-orientada.
Es decir, paso de mirar la hora
atenazadora que marca
aquellos instintos que, hoy por hoy,
yo ya doy por extintos...
Hubo un tiempo, en mi juventud inmediatamente anterior,
en que necesitaba vivir pendiente del reloj...
llegó la hora
y me casé
llegó la hora, y me quedé embarazada
-dos veces-.
Ahora vivo sencillamente en el feliz tiempo presente.
Sigo adelante, des-h-orientada por un buen sendero
disfrutando del camino que transito
sin tener que llegar a tiempo a tal o a cual puerto
vivo confortablemente des-h-orientada.
Es decir, paso de mirar la hora
atenazadora que marca
aquellos instintos que, hoy por hoy,
yo ya doy por extintos...
Hubo un tiempo, en mi juventud inmediatamente anterior,
en que necesitaba vivir pendiente del reloj...
llegó la hora
y me casé
llegó la hora, y me quedé embarazada
-dos veces-.
Ahora vivo sencillamente en el feliz tiempo presente.
Sigo adelante, des-h-orientada por un buen sendero
disfrutando del camino que transito
sin tener que llegar a tiempo a tal o a cual puerto
sábado, 7 de enero de 2012
¿Quién anda ahí?
¿Quién/es somos cada uno de nosotr@s en realidad?
Si tuviéramos que explicarlo a la luz del día
improvisando,
echaríamos mano de la técnica de la eliminación,
rebuscaríamos en nuestros bolsos,
vaciando sobre la mesa
-como antes de cruzar un escáner de la verdad, o algo así-
todo aquello que pite, que chirríe, que no nos caracterize,
y al final
voilá,
ahí aparecerá algo, seguro,
que no sabíamos cómo,
pero, ¡qué diablos!,
estaba ahí en el fondo, esperando identificarnos
sin mayores sorpresas.
Pero..., ¿y cuándo se apaga la luz?,
¿quién es el que queda ahí cuando nos vamos a acostar?
Bueno, pues a ver...
sobre la silla junto a la cama
queda toda nuestra ropa de calle
-profesión y/o trabajo y/o familia, ...-
y sus correspondientes complementos
-problemas de todos los colores, preocupaciones de todas las tallas, películas para casi todos los públicos,...-
A veces incluso hay toallas que han sido arrojadas no muy lejos de la cama
-si es que hemos tenido que claudicar en algún momento del día-
El caso es que ahí,
en medio de la oscuridad,
-estemos acompañad@s o no-
solo queda
un yo acurrucado a solas:
Que puede que se acueste vestido
-con toda esa ropa y accesorios malditos-
y entonces hará inevitable recuento de lo vivido en el día
-sin reparar demasiado en lo que ha desvivido
por haberse tenido que desvivir-
Si resulta que duerme desnudo,
ese yo solitario surcará,
tal vez, algún que otro sueño en su frágil barquita duermevela
-nada serio, quizás algún devaneo que lo mantenga a flote
o que lo lleve a cambiar de rumbo sin naufragar en el intento-.
Y así navegará hasta el puerto no tan lejano
de la vigilia
donde en pocas horas una luz le aguarda,
quizás para recordarle
que hace tiempo que solo cumple años,
no sueños.
Pero, es que
-exclamaría el difunto desde la otra orilla-
¿acaso no es ya un verdadero sueño
el poder despertar
del eterno descanso?
Si tuviéramos que explicarlo a la luz del día
improvisando,
echaríamos mano de la técnica de la eliminación,
rebuscaríamos en nuestros bolsos,
vaciando sobre la mesa
-como antes de cruzar un escáner de la verdad, o algo así-
todo aquello que pite, que chirríe, que no nos caracterize,
y al final
voilá,
ahí aparecerá algo, seguro,
que no sabíamos cómo,
pero, ¡qué diablos!,
estaba ahí en el fondo, esperando identificarnos
sin mayores sorpresas.
Pero..., ¿y cuándo se apaga la luz?,
¿quién es el que queda ahí cuando nos vamos a acostar?
Bueno, pues a ver...
sobre la silla junto a la cama
queda toda nuestra ropa de calle
-profesión y/o trabajo y/o familia, ...-
y sus correspondientes complementos
-problemas de todos los colores, preocupaciones de todas las tallas, películas para casi todos los públicos,...-
A veces incluso hay toallas que han sido arrojadas no muy lejos de la cama
-si es que hemos tenido que claudicar en algún momento del día-
El caso es que ahí,
en medio de la oscuridad,
-estemos acompañad@s o no-
solo queda
un yo acurrucado a solas:
Que puede que se acueste vestido
-con toda esa ropa y accesorios malditos-
y entonces hará inevitable recuento de lo vivido en el día
-sin reparar demasiado en lo que ha desvivido
por haberse tenido que desvivir-
Si resulta que duerme desnudo,
ese yo solitario surcará,
tal vez, algún que otro sueño en su frágil barquita duermevela
-nada serio, quizás algún devaneo que lo mantenga a flote
o que lo lleve a cambiar de rumbo sin naufragar en el intento-.
Y así navegará hasta el puerto no tan lejano
de la vigilia
donde en pocas horas una luz le aguarda,
quizás para recordarle
que hace tiempo que solo cumple años,
no sueños.
Pero, es que
-exclamaría el difunto desde la otra orilla-
¿acaso no es ya un verdadero sueño
el poder despertar
del eterno descanso?
sábado, 31 de diciembre de 2011
Ante diem año 2012
En este instante, ante diem año 2012
me hallo presa entre dos luces,
-ahora mismo son las 18:00 horas en Madrid-
a caballo entre dos años,
y a este paso seguro que hoy me darán las uvas...
Tomando a sorbitos un combinado
de tres partes de alegría y una de nostalgia...
mirando de reojo a ambos flancos:
el abismo del futuro
la losa del pasado...
Dentro de una atalaya
-alquilada-,
como simple soberana
de mi tiempo real
-porque es también solo patrimonio prestado, en definitiva-
Y así vivo,
en los singulares márgenes de la primera persona del presente,
de mi amable presente,
-pero amable porque ahora se deja amar-
me hallo presa entre dos luces,
-ahora mismo son las 18:00 horas en Madrid-
a caballo entre dos años,
y a este paso seguro que hoy me darán las uvas...
Tomando a sorbitos un combinado
de tres partes de alegría y una de nostalgia...
mirando de reojo a ambos flancos:
el abismo del futuro
la losa del pasado...
Dentro de una atalaya
-alquilada-,
como simple soberana
de mi tiempo real
-porque es también solo patrimonio prestado, en definitiva-
Y así vivo,
en los singulares márgenes de la primera persona del presente,
de mi amable presente,
-pero amable porque ahora se deja amar-
viernes, 23 de diciembre de 2011
Di-versificada
Antes
y durante un tiempo
cuando escribía,
solía hacerlo en prosa
-mi vida era entonces bastante prosaica-
y solo
contaba cuentos cortos
o relatos breves,
porque así era también lo que tenía yo que narrar sobre mí,
siempre breve.
Y de aquella época sólo fui capaz
de hacer un cuento
tributo
a mis niños perdidos,
y ahí me quedé atascada.
-Omitiré, ahora, hablar de otro y largo paréntesis
de duelo que siguió a esa etapa-
Luego, ...sencillamente, ahora
ya instalada en mi amable presente,
y, viviendo, como vivo,
una vida descentralizada y automotriz,
que ejerzo como actividad di-versificada...
solo la poesía que escribo a diario
me proporciona un amplia e integradora dimensión
de esa mi constelación yo.
y durante un tiempo
cuando escribía,
solía hacerlo en prosa
-mi vida era entonces bastante prosaica-
y solo
contaba cuentos cortos
o relatos breves,
porque así era también lo que tenía yo que narrar sobre mí,
siempre breve.
Y de aquella época sólo fui capaz
de hacer un cuento
tributo
a mis niños perdidos,
y ahí me quedé atascada.
-Omitiré, ahora, hablar de otro y largo paréntesis
de duelo que siguió a esa etapa-
Luego, ...sencillamente, ahora
ya instalada en mi amable presente,
y, viviendo, como vivo,
una vida descentralizada y automotriz,
que ejerzo como actividad di-versificada...
solo la poesía que escribo a diario
me proporciona un amplia e integradora dimensión
de esa mi constelación yo.
Cuando estoy muy triste
Cómo queman
Al finalizar el acto de homenaje a Ana María Matute que tuvo lugar en el CBA de Madrid el día del libro con motivo de la concesión del premio Cervantes, me acerqué a la ilustre autora para decirle que quería regalarle un poema que llevaba escrito en un bloc de notas de los que suelo llevar en mi bolso. Ella me contestó con voz de niña entusiasmada "¿es para mí?", tomó la hojita, la dobló cuidadosamente y la guardó en su bolso. Se trata del poema que acabo de compartir arriba.
las lágrimas
corriendo
para alcanzar el
abismo que se
alza
bajo mis mejillas
Al finalizar el acto de homenaje a Ana María Matute que tuvo lugar en el CBA de Madrid el día del libro con motivo de la concesión del premio Cervantes, me acerqué a la ilustre autora para decirle que quería regalarle un poema que llevaba escrito en un bloc de notas de los que suelo llevar en mi bolso. Ella me contestó con voz de niña entusiasmada "¿es para mí?", tomó la hojita, la dobló cuidadosamente y la guardó en su bolso. Se trata del poema que acabo de compartir arriba.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Contacto
Abrázate fuerte,
¡sí!,
en medio de la noche oscura
a la espalda de mi insomne cuerpo
tan frío
después de la película esa
tan impactante sobre
despedidas y muerte.
De modo que así,
-recobrando el calor-,
pueda sentir yo
todo tu amor.
Que sea este solo,
silencioso,
potente
e irrepetible contacto
el que me arranque al fin de los brazos de la cruel vigilia
¡sí!,
en medio de la noche oscura
a la espalda de mi insomne cuerpo
tan frío
después de la película esa
tan impactante sobre
despedidas y muerte.
De modo que así,
-recobrando el calor-,
pueda sentir yo
todo tu amor.
Que sea este solo,
silencioso,
potente
e irrepetible contacto
el que me arranque al fin de los brazos de la cruel vigilia
domingo, 23 de octubre de 2011
Soledad, pareja de hecho
Es un bien preciado para mí dejar que mi espíritu, mi alma y mi mente se nutran de todo aquello que le permitan crecer, no empequeñecer, y, a su vez, poder compartirlo.
Ahora me veo disfrutando en particular de este tiempo prestado que es mi existencia. Disfrutando de lo que soy, de lo que siento, de quien me acompaña, de lo que tengo, mostrando agradecimiento por todo ello. Ya estoy en otro nivel, lejos de lo que no he llegado a ser, de todo lo que perdí, de aquello en lo que nunca me convertiré.
Desde el comienzo de mi proceso entendí que la soledad sería mi pareja de hecho. Había llegado para quedarse, así que decidí que cultivaría mi felicidad desde dentro hacia fuera para no hacer depender en cada momento mi dicha o mi desdicha de personas, acontecimientos o cosas
Ahora me veo disfrutando en particular de este tiempo prestado que es mi existencia. Disfrutando de lo que soy, de lo que siento, de quien me acompaña, de lo que tengo, mostrando agradecimiento por todo ello. Ya estoy en otro nivel, lejos de lo que no he llegado a ser, de todo lo que perdí, de aquello en lo que nunca me convertiré.
Desde el comienzo de mi proceso entendí que la soledad sería mi pareja de hecho. Había llegado para quedarse, así que decidí que cultivaría mi felicidad desde dentro hacia fuera para no hacer depender en cada momento mi dicha o mi desdicha de personas, acontecimientos o cosas
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