No he conocido, ni creo que exista, otro temor escénico
real más grande
que el miedo constante y prolongado ante una defunción anunciada.
Lo peor está siempre por llegar.
Mas, cuando puntual acude la muerte
exigiendo -a deshora- una representación del tercer acto,
en esa última escena,
donde no hay vuelta atrás para el que muere
ni huida posible para quien se ha salvado,
el miedo escénico se le quita a una de pronto,
-de puro espanto-.
Y, sin saber cómo,
recuerdas entero el inaprendido texto de la despedida, del adiós, que habrías de pronunciar
y cuyas exactas palabras nunca antes ensayó tu voz.
Luego cae el telón.
Y todos aplauden y vierten consternados sus respectivos
llantos de emoción.
A partir de ese momento el -hasta entonces hospitalario- mundo
se te vuelve inhabitable.
Y ya solo resta vivir con el quebranto de estas tristes tablas el resto de tu vida
pero también,
vivir el resto de tu vida
-que es lo que yo actualmente hago-.
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martes, 16 de diciembre de 2025
martes, 10 de julio de 2018
Departures (despedidas)
Sin tiempo ya para poder emprender desplazamiento alguno,
las terribles noticias
del inminente desenlace se iban adueñando del ambiente.
Sus tres corazones cabalgaban al galope
por el angustioso perímetro de un puño
y "en la sala de máquinas", sus mentes
buscan incansables cómo salvar la distancia
que las separa,
a una, de su querida mamá,
y a las otras dos, de su adorada abuela.
De repente, la matriarca prende una vela
y se hace la luz:
enseguida, todas supieron
-sin saber cómo-
que podían estar allí, presentes acompañando a la abuela desde la lejanía
en sus últimos momentos.
Y fue así cómo, a través del teléfono,
que un familiar apoyaba en su oído,
pudieron transmitirle
palabras de esperanza,
de valor, de cariño,
de despedida,..
Ninguna de las tres escuchó nada de vuelta,
tan solo sonoros y espaciados silencios
donde eran recogidas cuidadosamente cada una de aquellas palabras.
Entonces ella, que había estado haciendo gestos al reconocer
las voces que le hablaban,
se fue extinguiendo lentamente.
las terribles noticias
del inminente desenlace se iban adueñando del ambiente.
Sus tres corazones cabalgaban al galope
por el angustioso perímetro de un puño
y "en la sala de máquinas", sus mentes
buscan incansables cómo salvar la distancia
que las separa,
a una, de su querida mamá,
y a las otras dos, de su adorada abuela.
De repente, la matriarca prende una vela
y se hace la luz:
enseguida, todas supieron
-sin saber cómo-
que podían estar allí, presentes acompañando a la abuela desde la lejanía
en sus últimos momentos.
Y fue así cómo, a través del teléfono,
que un familiar apoyaba en su oído,
pudieron transmitirle
palabras de esperanza,
de valor, de cariño,
de despedida,..
Ninguna de las tres escuchó nada de vuelta,
tan solo sonoros y espaciados silencios
donde eran recogidas cuidadosamente cada una de aquellas palabras.
Entonces ella, que había estado haciendo gestos al reconocer
las voces que le hablaban,
se fue extinguiendo lentamente.
viernes, 27 de octubre de 2017
Nueva era
Ella visitaba una exposición
conmemorativa del 90 aniversario
de la compañía Iberia,
cuando se topó
con una imagen inconfundible
que la catapultó
-de pronto-
a aquella inolvidable campaña de saturación
llamada "nueva era".
Por aquél entonces, esa imagen,
presente por tierra, mar y aire,
tenía como únicos protagonistas
a un tropel de adorables recién nacidos
-a cual más sonriente- a bordo de un avión
surcando el cielo.
Ese mismo cielo
que poco antes acababa de acoger en su seno
a un inesperado y diminuto pasajero sin nombre
ni rostro,
que, inexplicablemente,
había abandonado la cabina materna
antes de tiempo.
conmemorativa del 90 aniversario
de la compañía Iberia,
cuando se topó
con una imagen inconfundible
que la catapultó
-de pronto-
a aquella inolvidable campaña de saturación
llamada "nueva era".
Por aquél entonces, esa imagen,
presente por tierra, mar y aire,
tenía como únicos protagonistas
a un tropel de adorables recién nacidos
-a cual más sonriente- a bordo de un avión
surcando el cielo.
Ese mismo cielo
que poco antes acababa de acoger en su seno
a un inesperado y diminuto pasajero sin nombre
ni rostro,
que, inexplicablemente,
había abandonado la cabina materna
antes de tiempo.
lunes, 16 de octubre de 2017
Ropa de cama (segunda parte)
Ella esperó
a que las voces se alejaran suficientemente
por la escalera hacia la planta baja.
Después se fue directa al armario de la limpieza,
sacó un par de guantes y unas bolsas
de basura gigantes
-donde cupiese toda aquella asquerosa situación de mierda-
y se puso a tirar aquel preciado juego de cama
estampado
junto con el pijama y todas las prendas -de su hasta ahora marido-
que iba encontrando.
A la hora prevista recogió a sus dos retoños del colegio;
por el camino, en el coche, les dijo que su padre
no volvería más.
Una vez en casa cerró la puerta tras de sí.
Aquella noche, y las siguientes, durmió en el cuarto de invitados.
Prefería verse ahora como huésped
de un hogar
donde habitó un ser egoista y sin escrúpulos
que le dejaba como regalo, aparte de los niños,
de los que, por cierto, nunca quiso volver a saber nada,
una vida hecha pedazos.
Dedicado a S. M.
a que las voces se alejaran suficientemente
por la escalera hacia la planta baja.
Después se fue directa al armario de la limpieza,
sacó un par de guantes y unas bolsas
de basura gigantes
-donde cupiese toda aquella asquerosa situación de mierda-
y se puso a tirar aquel preciado juego de cama
estampado
junto con el pijama y todas las prendas -de su hasta ahora marido-
que iba encontrando.
A la hora prevista recogió a sus dos retoños del colegio;
por el camino, en el coche, les dijo que su padre
no volvería más.
Una vez en casa cerró la puerta tras de sí.
Aquella noche, y las siguientes, durmió en el cuarto de invitados.
Prefería verse ahora como huésped
de un hogar
donde habitó un ser egoista y sin escrúpulos
que le dejaba como regalo, aparte de los niños,
de los que, por cierto, nunca quiso volver a saber nada,
una vida hecha pedazos.
Dedicado a S. M.
sábado, 7 de octubre de 2017
Ropa de cama (primera parte)
Cuando S., que regresó a casa antes de lo previsto de un congreso,
sorprendió a su marido en la cama con otra,
su primer impulso fue cerrar de golpe la puerta
del dormitorio
para quitar de sus ojos aquella horrible visión
(de esas que luego se graban en la retina).
Al cabo de cinco segundos la volvió a abrir
pensando que todo habrían sido imaginaciones suyas,
pero nada más lejos:
allí estaba la cama deshecha,
la ropa tirada por fascículos
en dirección al lecho,
y los ruidos y voces delatando
al infiel y compañía,
que habían corrido a refugiarse en el baño.
Dedicado a S. M.
sorprendió a su marido en la cama con otra,
su primer impulso fue cerrar de golpe la puerta
del dormitorio
para quitar de sus ojos aquella horrible visión
(de esas que luego se graban en la retina).
Al cabo de cinco segundos la volvió a abrir
pensando que todo habrían sido imaginaciones suyas,
pero nada más lejos:
allí estaba la cama deshecha,
la ropa tirada por fascículos
en dirección al lecho,
y los ruidos y voces delatando
al infiel y compañía,
que habían corrido a refugiarse en el baño.
Dedicado a S. M.
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miércoles, 4 de octubre de 2017
Parajes
Cuando ella llegó por primera vez allí,
disfrutaba al máximo del dulce tacto
de la verde y mullida hierba bajo sus desnudos pies
que recorrían exultantes
aquél recién descubierto paraíso.
De pronto, una montaña dantesca
se alzó abruptamente en mitad del idílico paisaje.
Y tuvo que estarse muy, muy quieta un tiempo
para lograr despistar a una muerte
que, habiéndole arrancado ya la mitad de sus preciadas entrañas,
rondaba a la otra parte que le quedaba:
una Vega diminuta, de puro frágil casi transparente
que, sin embargo y contra todo pronóstico,
fue creciendo fuerte
frente a la muerte
que se alejó, porque nada pudo.
Ella iba y venía cada día por caminos
estrechos y empinados, con la dulcísma
Vega siempre en mente, hasta que se le permitió regresar
a casa con ella en su regazo.
Pero, una vez a salvo,
le aguardaba el interminable tránsito por los inhóspitos y afilados riscos de las pérdidas.
Unos endurecidos pies cobijados ahora
en un calzado, serían los encargados
de seguir pisando aquella montaña del duelo sin descanso.
Que ella solía recorrer concienzudamente
de arriba abajo,
de lado a lado, en círculos
ya fuera de día o de noche, ya hiciera frío o calor.
Porque hubo aún otro trayecto tan doloroso si cabe como aquél
anterior, que devolvió su cuerpo de nuevo a un estado puro de penumbra por semejante vacío,
sobre unos pies cargados
de impotencia.
Busquemos en otros caladeros
no tan profundos ni lejanos;
hallaremos fondos azules y límpidos;
nos sorprenderá la brisa
y, en el momento menos pensado,
recobraremos de nuevo la sonrisa.
(DEDICADO a Mar F.)
disfrutaba al máximo del dulce tacto
de la verde y mullida hierba bajo sus desnudos pies
que recorrían exultantes
aquél recién descubierto paraíso.
De pronto, una montaña dantesca
se alzó abruptamente en mitad del idílico paisaje.
Y tuvo que estarse muy, muy quieta un tiempo
para lograr despistar a una muerte
que, habiéndole arrancado ya la mitad de sus preciadas entrañas,
rondaba a la otra parte que le quedaba:
una Vega diminuta, de puro frágil casi transparente
que, sin embargo y contra todo pronóstico,
fue creciendo fuerte
frente a la muerte
que se alejó, porque nada pudo.
Ella iba y venía cada día por caminos
estrechos y empinados, con la dulcísma
Vega siempre en mente, hasta que se le permitió regresar
a casa con ella en su regazo.
Pero, una vez a salvo,
le aguardaba el interminable tránsito por los inhóspitos y afilados riscos de las pérdidas.
Unos endurecidos pies cobijados ahora
en un calzado, serían los encargados
de seguir pisando aquella montaña del duelo sin descanso.
Que ella solía recorrer concienzudamente
de arriba abajo,
de lado a lado, en círculos
ya fuera de día o de noche, ya hiciera frío o calor.
Porque hubo aún otro trayecto tan doloroso si cabe como aquél
anterior, que devolvió su cuerpo de nuevo a un estado puro de penumbra por semejante vacío,
sobre unos pies cargados
de impotencia.
Busquemos en otros caladeros
no tan profundos ni lejanos;
hallaremos fondos azules y límpidos;
nos sorprenderá la brisa
y, en el momento menos pensado,
recobraremos de nuevo la sonrisa.
(DEDICADO a Mar F.)
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Con sueños así
Una noche, con sueños así,
condena a vagar
-como alma en pena-
durante el resto del día.
condena a vagar
-como alma en pena-
durante el resto del día.
martes, 1 de septiembre de 2015
Partido por la mitad
Aquél día
a aquella hora,
en ese preciso instante,
se le heló el corazón.
Pero solo en parte,
porque aquél músculo
siguió
funcionando a pleno
rendimiento
partido por la mitad.
a aquella hora,
en ese preciso instante,
se le heló el corazón.
Pero solo en parte,
porque aquél músculo
siguió
funcionando a pleno
rendimiento
partido por la mitad.
martes, 25 de agosto de 2015
Películas
En el lugar de trabajo
una mujer inicia un diálogo con la compañera de al lado.
En realidad, se trata de un monólogo encubierto
porque, desde un comienzo, todo su afán era contar su experiencia del parto,
no dejando resquicios para el intercambio
verbal.
A la otra mujer solo le queda, asentir
mientras deja escapar algún "aha",
con la vana esperanza de que el relato acabe lo antes posible.
Craso error:
Finalizados los antecedentes resumidos del parto, la interlocutora pretende
hacer recuento de todos y cada uno de los detalles:
desde las primeras contracciones y dolores, la estancia en el paritorio,
la monitorización...la entrada en el quirófano, sondas, gomas de sangre...
La sufridora, con el rostro desencajado, intentando parar el asedio, lanza:
"A mí es que no me gusta nada el tema de los partos, de verdad".
La otra mujer, lejos de darse por enterada y de comprender que lo que está contando
no despierta ningún interés,
continúa su narración, retomando el hilo,
esta vez con todo lujo de detalle.
La sufridora, no se lo podía creer y empezaba a no poder contener
su mirada perdida.
Por suerte, en ese preciso instante, alguien, deseoso
de hablar, se entromete en la conversación, y la
mujer cede encantada el testigo de asentidora y
por fin, se distancia.
Y es que, mientras la mujer no dejaba de narrar su película parturienta,
en la mente de la asentidora inicial, hacía rato ya que se proyectaba imparable un filme, muy distinto,
el suyo propio, grabado a fuego, 13 años atrás,
y cuyo reestreno se producía cada vez que
alguien iniciaba conversaciones de ese tipo...
...el no sentir al feto, el paso por los especialistas que certificarían su muerte aquél viernes, la tumba viviente en la que se convirtió ella durante todo ese eterno fin de semana, el dolor inasible, los dolores del parto...
y el final infeliz.
una mujer inicia un diálogo con la compañera de al lado.
En realidad, se trata de un monólogo encubierto
porque, desde un comienzo, todo su afán era contar su experiencia del parto,
no dejando resquicios para el intercambio
verbal.
A la otra mujer solo le queda, asentir
mientras deja escapar algún "aha",
con la vana esperanza de que el relato acabe lo antes posible.
Craso error:
Finalizados los antecedentes resumidos del parto, la interlocutora pretende
hacer recuento de todos y cada uno de los detalles:
desde las primeras contracciones y dolores, la estancia en el paritorio,
la monitorización...la entrada en el quirófano, sondas, gomas de sangre...
La sufridora, con el rostro desencajado, intentando parar el asedio, lanza:
"A mí es que no me gusta nada el tema de los partos, de verdad".
La otra mujer, lejos de darse por enterada y de comprender que lo que está contando
no despierta ningún interés,
continúa su narración, retomando el hilo,
esta vez con todo lujo de detalle.
La sufridora, no se lo podía creer y empezaba a no poder contener
su mirada perdida.
Por suerte, en ese preciso instante, alguien, deseoso
de hablar, se entromete en la conversación, y la
mujer cede encantada el testigo de asentidora y
por fin, se distancia.
Y es que, mientras la mujer no dejaba de narrar su película parturienta,
en la mente de la asentidora inicial, hacía rato ya que se proyectaba imparable un filme, muy distinto,
el suyo propio, grabado a fuego, 13 años atrás,
y cuyo reestreno se producía cada vez que
alguien iniciaba conversaciones de ese tipo...
...el no sentir al feto, el paso por los especialistas que certificarían su muerte aquél viernes, la tumba viviente en la que se convirtió ella durante todo ese eterno fin de semana, el dolor inasible, los dolores del parto...
y el final infeliz.
lunes, 13 de julio de 2015
Estela de recuerdos
Desde el punto en que ahora me hallaba
podía contemplar -aún-
pero con gran dificultad,
la lancha motora
aquella que permanecía en la lejanía
con el motor detenido;
Y tras de sí el reguero de recuerdos inmóviles
flotando en el agua.
podía contemplar -aún-
pero con gran dificultad,
la lancha motora
aquella que permanecía en la lejanía
con el motor detenido;
Y tras de sí el reguero de recuerdos inmóviles
flotando en el agua.
martes, 2 de junio de 2015
20 minutos
No he conseguido volver a leer
-ni tan siquiera tener en mis manos-
un periódico
de esos gratuitos que reparten.
Porque el solo hecho de verlo
me transporta automáticamente
a la sala de espera aquella de Hospital
donde los había repartidos a decenas
por todas partes...
Sus secciones de "breves"*
eran píldoras tomadas con avidez por los allí presentes
para evitar pensar en la terrible enfermedad.
Y en esto era obligado:
saltarse noticias non gratas que acentuaran el entorno,
y ante todo no fijarse en las esquelas
-------------------------
*Noticias
-ni tan siquiera tener en mis manos-
un periódico
de esos gratuitos que reparten.
Porque el solo hecho de verlo
me transporta automáticamente
a la sala de espera aquella de Hospital
donde los había repartidos a decenas
por todas partes...
Sus secciones de "breves"*
eran píldoras tomadas con avidez por los allí presentes
para evitar pensar en la terrible enfermedad.
Y en esto era obligado:
saltarse noticias non gratas que acentuaran el entorno,
y ante todo no fijarse en las esquelas
-------------------------
*Noticias
martes, 3 de febrero de 2015
En la casa del tiempo
En la casa del tiempo
con cada partida del mes de enero
va la de aquel primer hijo
perdido entre catorce de sus consecutivas salas.
Y es inevitable que al asomarse a esa ventana
el cuerpo inquilino se estremezca.
Y la mente albergue tantas lagunas de no-recuerdos.
En la casa del tiempo*
llora inmóvil aquella madre de su vacío.
Y yo no puedo consolarla por su gran pérdida.
Desde ese terrible y lejano lugar, ella me mira
sin embargo, con la admiración y el asombro propios,
de sentirse renovada -al fin-
en futuras estancias, en la casa del tiempo.
------------------
con cada partida del mes de enero
va la de aquel primer hijo
perdido entre catorce de sus consecutivas salas.
Y es inevitable que al asomarse a esa ventana
el cuerpo inquilino se estremezca.
Y la mente albergue tantas lagunas de no-recuerdos.
En la casa del tiempo*
llora inmóvil aquella madre de su vacío.
Y yo no puedo consolarla por su gran pérdida.
Desde ese terrible y lejano lugar, ella me mira
sin embargo, con la admiración y el asombro propios,
de sentirse renovada -al fin-
en futuras estancias, en la casa del tiempo.
------------------
*En la casa del tiempo. En clara alusión al primer poema de Dibaxu, "poemario "bilingüe
que consta de 29 textos en ladino, de la
poeta Franco-bosnia Clarisse Nicoîsky, vertidos al castellano por Juan
Gelman. Publicado en 1994. (...) En las páginas pares van los poemas en ladino y en las impares su repetición en castellano". Recomendadísima su lectura. Información tomada de la url: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-71812014000100006&script=sci_arttext
lunes, 28 de abril de 2014
Llantos a puerta cerrada
El recuerdo de aquél antiguo amor
despierta siempre
un viejo dolor.
Llantos a puerta cerrada
despierta siempre
un viejo dolor.
Llantos a puerta cerrada
sábado, 15 de febrero de 2014
Habitarnos
Aparte de vivir ahí afuera, en el mundo,
deberíamos habitar en nosotros mismos de vez en cuando:
Visitarnos ya no sería un acto de
valentía.
Habitarnos allí donde más duele es
siempre una crueldad de lugar
porque ya no queda nadie.
Solo hay un pequeño salón
con dos largos espejos enfrentados
que proyectan
-hacia detrás, hacia delante-
la misma visión intacta
de presente, futuro y pasado.
habitarnos - CC by-nc-nd -Mari Carmen Garcia Lopez
deberíamos habitar en nosotros mismos de vez en cuando:
Visitarnos ya no sería un acto de
valentía.
Habitarnos allí donde más duele es
siempre una crueldad de lugar
porque ya no queda nadie.
Solo hay un pequeño salón
con dos largos espejos enfrentados
que proyectan
-hacia detrás, hacia delante-
la misma visión intacta
de presente, futuro y pasado.
habitarnos - CC by-nc-nd -Mari Carmen Garcia Lopez
miércoles, 1 de mayo de 2013
Tras el rosal
miércoles, 20 de febrero de 2013
Al contado pierde valor
Una felicidad -concreta-, del pasado
acude
cruzando los puentes tendidos por obstinados sueños
para reivindicar su vigencia
en un presente ajeno...
Pero a la inversa, cada vez que soy yo quien la rescata,
-con recuerdos que hablan de cómo ella en un tiempo brilló-,
supone un alto precio a pagar "al contado":
ella pierde su valor
y yo buena parte del mío...
...Y esto es un lujo que no me puedo
permitir...
acude
cruzando los puentes tendidos por obstinados sueños
para reivindicar su vigencia
en un presente ajeno...
Pero a la inversa, cada vez que soy yo quien la rescata,
-con recuerdos que hablan de cómo ella en un tiempo brilló-,
supone un alto precio a pagar "al contado":
ella pierde su valor
y yo buena parte del mío...
...Y esto es un lujo que no me puedo
permitir...
domingo, 24 de junio de 2012
A clases de odio, lecciones de amor
Hay clases de odio tan grandes
que tienen vida propia
dentro de vidas ajenas.
Supe de uno cuya magnitud era tal, que llegó a
ejercer el cargo honorífico
de disponer lo que debía
o, aún peor, lo que no debía hacerse jamás
[como perdonar].
Consumía -de continuo- tanta alegría y sosiego este huésped
que no dejaba mucho
para los portadores mismos.
Mas, !ay¡
que de forma inesperada
-un buen día-
vino a morirse el objeto
de tanto inútil resentimiento:
un hombre de carne y hueso.
Entonces, todo el rencor acumulado se tiró
por la ventana
antes de que los remordimientos de siete lenguas
entraran para quedarse.
Y los sentimientos de culpa,
esos también llegarían, más pronto que tarde.
Ahora, el desgarrado llanto por el tiempo perdido
-todo un abismo de años sin contacto-
se presentaba
puntual a la hora
de los no pocos recuerdos agradables
que tienen vida propia
dentro de vidas ajenas.
Supe de uno cuya magnitud era tal, que llegó a
ejercer el cargo honorífico
de disponer lo que debía
o, aún peor, lo que no debía hacerse jamás
[como perdonar].
Consumía -de continuo- tanta alegría y sosiego este huésped
que no dejaba mucho
para los portadores mismos.
Mas, !ay¡
que de forma inesperada
-un buen día-
vino a morirse el objeto
de tanto inútil resentimiento:
un hombre de carne y hueso.
Entonces, todo el rencor acumulado se tiró
por la ventana
antes de que los remordimientos de siete lenguas
entraran para quedarse.
Y los sentimientos de culpa,
esos también llegarían, más pronto que tarde.
Ahora, el desgarrado llanto por el tiempo perdido
-todo un abismo de años sin contacto-
se presentaba
puntual a la hora
de los no pocos recuerdos agradables
viernes, 6 de abril de 2012
Ahora que por fin llueve...
Ahora que por fin llueve,
en medio del ambiente húmedo y triste,
hablaré del llanto.
Yo he llorado mucho, lo indecible.
Pero no sabría decir
cuántas de esas lágrimas he derramado por mí
y si realmente lo hice alguna vez.
Lloré la pena y el dolor ajenos:
por la persona que se ha ido,
por lo que ya no podrá hacer,
por los hijos que no han sido...
-Yo estaba viva y no me creía con derecho a llorar por mí-.
Lloré incluso hasta por la pena y el dolor de todos los seres queridos
de aquellos muertos.
Está bien. Pero verter lágrimas tan desprendidamente
por los demás lleva consigo
irse recubriendo de una ligera pero endurecedora
pátina insensibilizante
que no te permite llorar en calidad de superviviente.
Después, con el tiempo,
aprendí a recorrer
-acre por acre-
la linde del sufrimiento propio,
y comencé a regarla -con lágrimas- más a menudo cada vez.
De nuevo era como si yo llorara por otra persona,
-una buena amiga, tal vez,
a la que había pasado tiempo sin ver-.
Aun así lloré, -¡ay, cómo de desconsoladamente lloré!-
por aquella pobrecilla
a la que habían sobrevenido toda suerte de males.
Y al mismo tiempo me emocioné
por haber podido ser
testigo de excepción de la superación y del crecimiento
de esta valerosísima mujer.
en medio del ambiente húmedo y triste,
hablaré del llanto.
Yo he llorado mucho, lo indecible.
Pero no sabría decir
cuántas de esas lágrimas he derramado por mí
y si realmente lo hice alguna vez.
Lloré la pena y el dolor ajenos:
por la persona que se ha ido,
por lo que ya no podrá hacer,
por los hijos que no han sido...
-Yo estaba viva y no me creía con derecho a llorar por mí-.
Lloré incluso hasta por la pena y el dolor de todos los seres queridos
de aquellos muertos.
Está bien. Pero verter lágrimas tan desprendidamente
por los demás lleva consigo
irse recubriendo de una ligera pero endurecedora
pátina insensibilizante
que no te permite llorar en calidad de superviviente.
Después, con el tiempo,
aprendí a recorrer
-acre por acre-
la linde del sufrimiento propio,
y comencé a regarla -con lágrimas- más a menudo cada vez.
De nuevo era como si yo llorara por otra persona,
-una buena amiga, tal vez,
a la que había pasado tiempo sin ver-.
Aun así lloré, -¡ay, cómo de desconsoladamente lloré!-
por aquella pobrecilla
a la que habían sobrevenido toda suerte de males.
Y al mismo tiempo me emocioné
por haber podido ser
testigo de excepción de la superación y del crecimiento
de esta valerosísima mujer.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Contraindicaciones de la medicación
Advierto de las serias contraindicaciones
de mi forma de tomar la medicación (Poetil):
-no existen, que yo sepa, estudios clínicos, ad hoc.
-doy fe de que para la cabeza no es del todo bueno: no te quita de pensar, antes al contrario.
-no tengo idea de cual es la dosis diaria recomendada, y en caso de superarla,
es decir, un poema cada 24 horas, admito que crea adicción.
-cuesta deshabituarse si el tratamiento se ha prolongado durante periodos largos.
-aunque el dolor haya desaparecido no parece fácil prescindir de él, vamos, yo ni lo he intentado
Si alguien conoce más,
pues que levante la mano...
...y lo escriba
de mi forma de tomar la medicación (Poetil):
-no existen, que yo sepa, estudios clínicos, ad hoc.
-doy fe de que para la cabeza no es del todo bueno: no te quita de pensar, antes al contrario.
-no tengo idea de cual es la dosis diaria recomendada, y en caso de superarla,
es decir, un poema cada 24 horas, admito que crea adicción.
-cuesta deshabituarse si el tratamiento se ha prolongado durante periodos largos.
-aunque el dolor haya desaparecido no parece fácil prescindir de él, vamos, yo ni lo he intentado
Si alguien conoce más,
pues que levante la mano...
...y lo escriba
Automedicación
Confieso haberme automedicado contra el dolor,
y aún más,
seguir haciéndolo a diario.
-sé que las autoridades sanitarias advierten a la población
en este sentido a través de continuas campañas-.
Porque escribir poesía ha resultado ser,
y aún es,
para mí
el más potente de los analgésicos que existen
contra el dolor
del alma.
Porque lo atrapa y lo comprime
haciendo que el dolor remita
-pero remitir de enviar-
porque luego me llegan cientos de pequeños paquetes
por correo versificado
que no me queda más remedio que aceptar.
y aún más,
seguir haciéndolo a diario.
-sé que las autoridades sanitarias advierten a la población
en este sentido a través de continuas campañas-.
Porque escribir poesía ha resultado ser,
y aún es,
para mí
el más potente de los analgésicos que existen
contra el dolor
del alma.
Porque lo atrapa y lo comprime
haciendo que el dolor remita
-pero remitir de enviar-
porque luego me llegan cientos de pequeños paquetes
por correo versificado
que no me queda más remedio que aceptar.
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