todo sigue
el ritmo de su propio latido;
Aromas que suspenden sus densas asignaturas
una y otra vez
en el ambiente.
Explosiones controladas
-de color naranja fuego-
se suceden en los parterres.
Hace guiños el sol
entre las cortinas nubladas
de esta tarde primaveralmente fría:
-no hemos rebasado
la línea roja del cuarenta de mayo
que marca la llegada
del estío-.
Sentada en mi banco recibo
los mensajes cifrados del mirlo.
Dos palomas torcaces
-contrapeadas-,
transitan, cual funambulistas,
por los delgados hilos pétreos de una fuente
sin agua.
Mientras, tú recorres desordenadamente
los caminitos ajardinados,
y te sorprendo
comiendo pétalos de rosas
aquí y allá.