miércoles, 4 de julio de 2012

Serie árboles: sauce llorón

Se pueden ver las lágrimas
de un sauce llorón
en el paseo de Recoletos,
-cerquita del Palacio de Cibeles-;
Reunidas todas
están...
...estancadas
bajo su desconsolado tronco.



domingo, 1 de julio de 2012

Espejo arte-sanal

Cuando una
dilatada actividad laboral
-que parecía segura-
finaliza a la voz de ¡ER!(E),
mi yo
se encuentra de pronto sin saber qué hacer
de patitas en la Calle  
del presente angustioso.

                  Y entonces no queda más remedio  
                  que ponerse a pensar en otras posibilidades,  
                  para variar.

Espejito, espejito, dime qué ves... 

Pues que tras una rutina de años
realizando el mismo trabajo  
[anodino], 
que tu yo
se vaya derecho a la Plaza del mercado laboral
a desarrollar su olvidado lado 
arte-sanal...
               
                 Y entonces puede que haya más de un remedio.
     

sábado, 30 de junio de 2012

Oasis urbano

Entre dos filas indias de esbeltos cipreses,
los andenes en desuso de la antigua estación
de Delicias,
sirven de alargados oasis urbanos a las golondrinas,
que sobrevuelan estas pistas,
para beber en vuelo rasante
al caer la tarde.


viernes, 29 de junio de 2012

Serie bichitos: Hormigas

Por la avenida de Brasilia
veo una hormiga desencaminada
de cualquier hormiguerito.

Bajo un sol abrasador
deambula por la acera
con la cáscara de un grano de avena
como sombrerito.

miércoles, 27 de junio de 2012

Corriente ancha de nubes

Entre las dos espectaculares orillas
de edificios
al comienzo de la calle de Alcalá,
miro embobada la corriente ancha de nubes
que arrastra el acaudalado río azul.

A media altura hay dos cuádrigas
siempre a punto de cruzar


domingo, 24 de junio de 2012

A clases de odio, lecciones de amor

Hay clases de odio tan grandes
que tienen vida propia
dentro de vidas ajenas.

Supe de uno cuya  magnitud era tal, que llegó a
ejercer el cargo honorífico
de disponer lo que debía
o, aún peor, lo que no debía hacerse jamás
                  [como perdonar].

Consumía -de continuo- tanta alegría y sosiego este huésped
que no dejaba mucho
para los portadores mismos.

Mas, !ay¡
que de forma inesperada
-un buen día-
vino a morirse el objeto
de tanto inútil resentimiento:
un hombre de carne y hueso.

Entonces, todo el rencor acumulado se tiró
por la ventana
antes de que los remordimientos de siete lenguas
entraran para quedarse.
Y los sentimientos de culpa,
esos también llegarían, más pronto que tarde.
Ahora, el desgarrado llanto por el tiempo perdido
-todo un abismo de años sin contacto-
se presentaba
puntual a la hora
de los no pocos recuerdos agradables



miércoles, 20 de junio de 2012

¿Algo que declarar?

Al finalizar cada jornada me detengo -con mis vagones de carga-
en tierra franca
para pasar la aduana
en la frontera del día que acaba.

Es el momento de decirle
al otro
si tengo algo que declarar;

Por pequeño que sea,
da igual,
lo saco fuera.

Así pesa menos luego el
equipaje que llevo
cada día a lo largo de cada estación