Se me ha echado encima el tiempo
de este día plomizo,
tratando de abrirme paso entre sus espesas horas
como si atravesara explanadas llenas de cuerdas
con sábanas secas que crujen.
¡Es ya la una y veinte!.. Voy a salir.
Aun no. Me entretengo un poco más para sacar del bolso
el libro de poemas de Lorca, el de poesía hebrea
y otras cosas que me pesan hoy.
En la calle al fin. Guío mis pasos hacia
un establecimiento comercial, pero me arrepiento
y decido perderme lentamente
por la trastienda de callejuelas del Palacio de Cañete.
Tengo poca energía hoy.
Así que caminaré consumiendo aire en menos
tandas cada vez,
-esto es, en profundos suspiros-
y economizando al máximo
el número de pasos.
Recorro la calle del Rollo.
En su recodo,
una ventana de forja pintada de verde
me enseña
-a barrote descubierto-
una cerradura en medio de su pecho;
se trata de un corazón chapado a la antigua
cuya llave perdida
custodiaba un antiguo amor.
Sin saber cómo,
salgo a la costanilla de San Andrés,
y me invito a cruzar hasta el Jardín del Príncipe de Anglona.
No encuentro sitio en sus fríos bancos de piedra
para sentarme a escribir;
Sigo avanzando hacia el restaurante "El Cosaco"
a ver si veo a los gorriones rampantes,
-pero no están hoy-.
Hago parada obligada ante el curioso pasadizo elevado
-tapiado-
de la Iglesia de San Andrés
que utilizaban los Reyes Católicos para ir a misa.
Por la calle del Nuncio,
llego hasta la Iglesia de San Pedro el Viejo,
donde me detengo,
antes de volver
por la travesía del Almendro
hasta Puerta Cerrada...
27/04/2012
sábado, 28 de abril de 2012
jueves, 26 de abril de 2012
Me preguntaba en alto
Me preguntaba en alto por el papel ancestral
de la luna llena en la naturaleza
como garante de la supervivencia
versus la selección natural
para con los individuos y sus especies.
Este pletórico faro,
-el más alto, claro y antiguo
que se conoce-
se ocupa de alumbrar
a las criaturas en el trance del parto.
Y es, precisamente, en ese duro instante
donde contribuye el astro
-a partes iguales-
en la tarea de perpetuación
de las especies,
pues deja a sus miembros terriblemente expuestos
en el lance de ser avistados
por acechantes alimañas.
de la luna llena en la naturaleza
como garante de la supervivencia
versus la selección natural
para con los individuos y sus especies.
Este pletórico faro,
-el más alto, claro y antiguo
que se conoce-
se ocupa de alumbrar
a las criaturas en el trance del parto.
Y es, precisamente, en ese duro instante
donde contribuye el astro
-a partes iguales-
en la tarea de perpetuación
de las especies,
pues deja a sus miembros terriblemente expuestos
en el lance de ser avistados
por acechantes alimañas.
miércoles, 25 de abril de 2012
Tiempo pasado: ese incorpóreo encargado
No me acuerdo
de algunas cosas relativas a mi existencia pasada
que aún debería recordar con nitidez,
-no ha transcurrido tanto tiempo-
(o tal vez sí
haya corrido ese incorpóreo encargado de llevarse y traer
acontecimientos).
El caso es que, entre esas cosas y yo,
hay como un extraño
velo echado
que no me deja ver del todo claro
a ese lado del tiempo
gastado
de algunas cosas relativas a mi existencia pasada
que aún debería recordar con nitidez,
-no ha transcurrido tanto tiempo-
(o tal vez sí
haya corrido ese incorpóreo encargado de llevarse y traer
acontecimientos).
El caso es que, entre esas cosas y yo,
hay como un extraño
velo echado
que no me deja ver del todo claro
a ese lado del tiempo
gastado
jueves, 19 de abril de 2012
Afinador de poemas
En la estrecha callejuela
retumban los menesterosos jingles del afilador.
Y a este lado de la ventana,
servidora, a vueltas con un poema
-o dos-
a los que no consigo dar forma.
Estoy por bajar mis engranajes y herramientas tod@as
-forjador@s de poesía-
y pedirle que los afile.
O que me diga al menos
cuando pasa el afinador de poemas.
retumban los menesterosos jingles del afilador.
Y a este lado de la ventana,
servidora, a vueltas con un poema
-o dos-
a los que no consigo dar forma.
Estoy por bajar mis engranajes y herramientas tod@as
-forjador@s de poesía-
y pedirle que los afile.
O que me diga al menos
cuando pasa el afinador de poemas.
domingo, 15 de abril de 2012
La brisa habla a la cara de los sentidos
Qué de cosas dice a esta hora la brisa
a la cara
de los sentidos,
subiendo a ráfagas por la empinada cuesta de la calle Buenavista
mientras yo desciendo:
habla de un aroma a asado instalado en el aire
y reparte invitaciones a ojos vista
para el frenético desfile multicolor allá en la pasarela de molinillos
sobre aquel balcón.
Y mis oídos, la mar de extrañados,
perciben -atónitos-
un inusual silencio en el ambiente:
Falsa alarma, se trata de un vientecillo suspendido
que viene murmurando solo y de brazos caídos
negándose a transportar más ruidos de coches.
a la cara
de los sentidos,
subiendo a ráfagas por la empinada cuesta de la calle Buenavista
mientras yo desciendo:
habla de un aroma a asado instalado en el aire
y reparte invitaciones a ojos vista
para el frenético desfile multicolor allá en la pasarela de molinillos
sobre aquel balcón.
Y mis oídos, la mar de extrañados,
perciben -atónitos-
un inusual silencio en el ambiente:
Falsa alarma, se trata de un vientecillo suspendido
que viene murmurando solo y de brazos caídos
negándose a transportar más ruidos de coches.
Mis muñecas desvestidas, dos lindos juguetes en tus manos
Me encanta recibir en vena
transfusiones de amor inesperadas,
como las que inyectan tus labios
en la carita interna
de mis muñecas desvestidas,
-dos lindos juguetes en tus manos-.
transfusiones de amor inesperadas,
como las que inyectan tus labios
en la carita interna
de mis muñecas desvestidas,
-dos lindos juguetes en tus manos-.
viernes, 13 de abril de 2012
Serie aves: Gorrión
A media tarde
dos gorriones rampantes
pugnan -a saltito limpio-
por el mejor sitio
en la geométrica superficie de uno de los faroles de forja
con vistas a la terraza del Restaurante "El Cosaco".
Y es que, resulta de vital importancia
tener una posición aventajada en semejante porche
para el avistamiento de migajas.
dos gorriones rampantes
pugnan -a saltito limpio-
por el mejor sitio
en la geométrica superficie de uno de los faroles de forja
con vistas a la terraza del Restaurante "El Cosaco".
Y es que, resulta de vital importancia
tener una posición aventajada en semejante porche
para el avistamiento de migajas.
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