De entre las cosas que mi nonagenaria abuela
materna aun no ha olvidado,
es que cuando cocinaba, solía echar un chorrito de agua
a las patatas, -directamente en la sartén-
para que estuvieran "ternicas".
Y recuerdo que mi difunta abuela paterna ponía
las patatas en agua con sal casi dos horas antes de freírlas
para que soltaran el almidón y estuvieran crujientes.
Mujeres de su época
a las que solo vi temblar
cuando tenían que poner los pies
sobre el abominable mecanismo
de unas escaleras mecánicas.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
jueves, 17 de septiembre de 2015
Sobre el bastidor celeste
Sobre el bastidor celeste
va siendo bordado
un fino y largo encaje blanco
hecho por unos bolillos
que se mueven
sin descanso.
va siendo bordado
un fino y largo encaje blanco
hecho por unos bolillos
que se mueven
sin descanso.
jueves, 10 de septiembre de 2015
Tierra de por medio
jueves, 3 de septiembre de 2015
El beso
En el interior de la majestuosa
estancia hay un denso velo de tensión:
Una joven esposa acude, portando una copa de vino, a presentar
sus respetos al invitado extranjero.
Y lo hace con ojos esquivos,
bajo la atenta mirada de su anciano marido,
que, gobernado por los celos,
está a punto de presenciar el beso* de cortesía que ambos van a intercambiar..,
...esperando descubrir, en algún gesto, los sentimientos
que su esposa declaró a un desconocido la noche anterior...
Desde el otro lado del gigantesco "ventanal",
yo presencio la inquietante escena
como un invitado más.
---------------------------------------------------------------------
*De entre todas las obras que acoge el museo ruso de San Petersburgo
en Málaga, me quedo con el majestuoso lienzo, "El Ritual del beso", de Konstantin Makovsky
basado en el relato, "El príncipe de plata", de León Tolstoi.
https://scontent.cdninstagram.com/hphotos-xfa1/t51.2885-15/s306x306/e15/11055839_763476770436130_2140327384_n.jpg
http://www.coleccionmuseoruso.es/es/visita-virtualpage/
estancia hay un denso velo de tensión:
Una joven esposa acude, portando una copa de vino, a presentar
sus respetos al invitado extranjero.
Y lo hace con ojos esquivos,
bajo la atenta mirada de su anciano marido,
que, gobernado por los celos,
está a punto de presenciar el beso* de cortesía que ambos van a intercambiar..,
...esperando descubrir, en algún gesto, los sentimientos
que su esposa declaró a un desconocido la noche anterior...
Desde el otro lado del gigantesco "ventanal",
yo presencio la inquietante escena
como un invitado más.
*De entre todas las obras que acoge el museo ruso de San Petersburgo
en Málaga, me quedo con el majestuoso lienzo, "El Ritual del beso", de Konstantin Makovsky
basado en el relato, "El príncipe de plata", de León Tolstoi.
https://scontent.cdninstagram.com/hphotos-xfa1/t51.2885-15/s306x306/e15/11055839_763476770436130_2140327384_n.jpg
http://www.coleccionmuseoruso.es/es/visita-virtualpage/
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Con sueños así
Una noche, con sueños así,
condena a vagar
-como alma en pena-
durante el resto del día.
condena a vagar
-como alma en pena-
durante el resto del día.
martes, 1 de septiembre de 2015
Partido por la mitad
Aquél día
a aquella hora,
en ese preciso instante,
se le heló el corazón.
Pero solo en parte,
porque aquél músculo
siguió
funcionando a pleno
rendimiento
partido por la mitad.
a aquella hora,
en ese preciso instante,
se le heló el corazón.
Pero solo en parte,
porque aquél músculo
siguió
funcionando a pleno
rendimiento
partido por la mitad.
lunes, 31 de agosto de 2015
Aroma olvidado
Un pequeño y solitario cesto de plástico
repleto de fresas,
llama mi atención
desde la zona refrigerada
de un supermercado en pleno corazón de Roma.
Su reducido tamaño
hace tan apetecible observarlas de cerca,
que instintivamente, acerco el cestito a mi nariz.
Y ¡oh!, maravilla:
en el umbral de mi olfato
golpea un grato y delicado aroma silvestre,
que no recordaba haber olido
en unas fresas de supermercado hacía mucho tiempo...
repleto de fresas,
llama mi atención
desde la zona refrigerada
de un supermercado en pleno corazón de Roma.
Su reducido tamaño
hace tan apetecible observarlas de cerca,
que instintivamente, acerco el cestito a mi nariz.
Y ¡oh!, maravilla:
en el umbral de mi olfato
golpea un grato y delicado aroma silvestre,
que no recordaba haber olido
en unas fresas de supermercado hacía mucho tiempo...
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